
Desde que el fútbol es fútbol que se instala el debate de cómo se debe patear un penal.
Esta discusión se dá en infinidad de lugares como: bares, iglesias, colas de bancos, paradas de colectivos, etc. o simplemente en el calor del hogar con nuestras respectivas esposas o novias que no tienen muchas ganas de seguirnos la corriente en cuestiones futbolísticas.
La verdad es que este penal se discutió mucho más de lo que en verdad se mereciere o peor aún: la envergadura del partido en el cuál sucedió, tiene muchos menos méritos para ser comentado que la misma pena. Pero que se habló, se habló. Y vaya que generó acaloradas discusiones.
Resulta que en una semifinal del Torneo Ciudad Chivilcoy organizado por la hermana de un compañero nuestro de la primaria, que ándaba con los Jóvenes Cristianos y que sé yo, se le dió por pedirnos que presentáramos un equipo para representar a nuestra ciudad.
Juntamos ocho de nuestras mejores figuras y nos embarcamos (nos tomamos colectivo, tren, colectivo) hacia la gloria.
Al llegar al complejo donde se disputaría el campeonato nos encegueció el verde césped que mostraba el campo de juego, acostumbrados a la tierra con pasto del campito de Lanús, éso nos parecía el Wembley, el Tano lo primero que hizo fué hacer la que hacen los jugadores profesionales cuando entran a la cancha: agacharse y rozar una mano contra el pasto para luego persignarse.
Cada uno a su manera y dentro de la obnubilación que entregaba la postal nos creimos un poco jugadores profesionales.
Pero asi como uno eleva su ego, ciertos detalles los bajan de un hondazo: al llegar a la zona de vestuarios (sii, vestuarios, mamita!!!) los demás equipos participantes lucían sus hermosas camisetas, cada equipo con un color distinto, pareciera que se habían puesto de acuerdo y sin embargo ni se conocían, todos con un número en la espalda como el Dios fútbol manda. Ése primer cachetazo nos alcanzó pero no nos desmoronó.
Sin dejarnos apabullar decretamos (y luego de rogarle a los organizadores que nos dejaran participar) que jugaríamos igual con las camisetas que teníamos, una de cada color. Para colmo ése día ninguno coincidimos en la indumentaría y terminamos quedando en la historia del torneo como el equipo "Multicolor".
En el primer partido nos fué bien, ganamos 2 a 1 con 2 goles del Negro Gastón y realmente nos empezamos a creer favoritos y hasta hacíamos cuentas de quién debía llevarse la copa a su casa y cuantos dias le correspondía a cada uno tenerla para no pelearnos.
En el segundo partido si bien estábamos muy preparados, el rival decidió retirarse antes, supuestamente una desgracia de un familiar nos dió esa mano vital para pasar a las semifinales del torneo.
Todo venía a pedir de nuestra ilusión que cada vez nos entusiasmábamos más, ya decidíamos que para la próxima íbamos a organizar una rifa de una canasta familiar para poder comprar las camisetas, era una verguenza tener que encarar nuestro primer campeonato con camisetas todas distintas.
Empieza la semifinal, el equipo contrario hacía llamarse Saint Garden´s School y eran unos pibitos muy finos y muy deportistas. Ya nos sorprendieron en la entrada en calor: cada dos pibes había una pelota profesional y hacían movimientos atléticos con la redonda como si fuesen máquinas preparadas para jugar un partido de fútbol. Nosotros peloteábamos con una de cuero con el escudo de River a la cuál le faltaban algunos gajos, posesión carísima del Gallego Leo.
En el arranque del partido la pasamos muy mal, nuestros defensores parecían espectadores de los delanteros contrarios, aunque no habían podido marcar, yo pude percatarme de que nos estaban cargando, inclusive uno de ellos eludió al Gordo Omar y con el arco vacío dió un pase atrás para otro compañero que intentó rematar de rabona. Cada vez que veía algo asi, me convencía más el tema de la cargada. Soportamos así todo el primer tiempo y la gran parte del segundo. Hasta que el tano en combinación con el Negro Gastón llega hasta el área chica de los schooles y es derribado por el arquero rival. El petiso que hacía de árbitro pita señalando un punto en el medio del área: Penal. Si señor y para nosotros.
En ése momento se armó un lio entre nosotros porque al Tano no había forma de convencerlo de que largue la pelota, el Negro Gastón pedía patear él porque la jugada y la falta habían sido generadas por él, hasta que en un gesto Salomónico el Negro negoció ocn el Tano:
- Vos pateálo, pero la copa queda en mi casa una semana más.
El Tano ni lerdo ni perezoso encaró hacía el punto que le mostraba el referí. Apoyo la pelota nuevísima en el círculo de cal y luego de moverla de un lado y para el otro se decidió a tomar carrera. Estábamos a un penal de la gloria, faltaba muy poco y con todo el quilombo que hicieron ellos con la sanción del penal y de nuestras discusiones por quién patearía, el petiso que hacía de árbitro sentenció que era el penal y se terminaba. Era el penal y luego nuestra primer final por una copa y todo. Un simple penal y ya teníamos asegurada una copa, nuestra primer copa. Orgullo del barrio, que ya habíamos comentado que bajaríamos del colectivo y mostraríamos como campeones, nuestro primer campeonato.
Creemos que el Tano pensó todo esto en ésa fracción de segundo, que se ilusionó más que nosotros, se lo notaba pálido, había corrido mucho, es cierto, pero transpiró más en estos breves minutos que en todo el partido. Creemos que pensó en Laurita y en sus ojos color miel mirando el lustre del trofeo en las manos del Tanito, que él definió la semifinal y nos dió nuestra primer copa, suponemos que todos estos pensamientos se le cruzaron por la cabeza en ése mismo instante. Creemos que cuando comenzó la carrera hacía la pelota ya venía mal barajado, casi como derrumbándose a cada paso y el temblor de piernas nos invadió a todos. Creemos que el Tano no soportó ver nuestra desilusión ni tampoco el desengaño de Laurita si no convertía y centímetros antes de llegar a la pelota cayó desmayado como por un rayo.
Sabido es que si la pelota es movida por el pateador, el penal es ejecutado teniendo la posibilidad los rivales de despejar si es que pueden o de los favorecidos con la pena de convertir.
Pasó lo peor, al ver el desmayo del Tano corrimos todos a socorrerlo, los Garden School corrieron pero a despejar la pelota que había quedado boyando cerca del Tano desvanecido.
El Gordo Omar ya había abandonado el arco y estaba intentando volver con cachetazos a la realidad al Tanito, el rechazo de los contrarios se metió mansita en nuestro arco decretando nuestra eliminación del torneo.
No pudimos tener nuestra primer copa ése día, pero mientras los contrarios festejaban una sonrisa se nos dibujó cuando el Tano despertó y dijo:
- Lo meti?, ganamos?
Al ver la escena de los pibes del School festejando y nosotros, todos, reunidos en ése punto de penal por nuestro amigo, esperando que vuelva a la realidad y reconociendo en la cara de mis amigos que la preocupación era por el Tano y no por el resultado del partido, tuve que mentirle si es que en realidad no le estaba diciendo la verdad:
- Si, Tano, ganamos.
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